Los síntomas propios de esta inestabilidad son un estado de estrés continuado, sentimiento de incertidumbre, adelantamiento de acontecimientos, sentimiento de culpa, tristeza/bloqueo, apatía, tendencia al aislamiento etc.
Si está situación se mantiene en el tiempo nos puede llevar a sufrir una depresión, pero cuanto más inmersos estemos en la crisis, más nos exige la situación que tiremos hacia delante. Estar triste o deprimido no va a solucionar el problema.
No obstante, el miedo continuo, el que no sirve para nada, provoca un desgaste innecesario en el organismo. ¿Para qué latir más deprisa sin necesidad? ¿Para qué inundar la sangre con hormonas que nos sirven para un esfuerzo físico si éste no se produce? ¿Para qué aumentar la presión arterial cuando se sabe que es perjudicial en un estado de reposo? ¿Para qué sufrir si no hace falta?
Ser más feliz de lo que se es no es demasiado complicado. Gran parte de nuestra felicidad está en la mente. Aunque "cambiar el chip" no es fácil, ya que supone reprogramar un cerebro que lleva funcionando mucho tiempo del mismo modo. Los miedos gratuitos, el martirizarnos con recuerdos desagradables o suposiciones imaginarias, la agresividad que se reparte de forma indiscriminada y nos es devuelta del mismo modo, el hecho de negarnos a aceptar las cosas como son, el preocuparnos por un problema cuando no toca, y tantas otras cosas más, nacen en nuestro cerebro y son los que nos impiden vivir con alegría y transmitirla a nuestro entorno.
Naturalmente, el entorno influye en nuestro sentimiento. No es lo mismo trabajar 14 horas en una mina que cobrar una fortuna por una lotería.
Yo tengo un pequeño truco, algo que sirve para “engañar” la mente, para los momentos malos, es simple, pero si llegas a entender todo lo que quiere decir esta frase, sabrás enfrentarte mejor a las malas situaciones.
DEJATE LLEVAR Y DISFRUTA

ahora mira este video; es mi favorito!!!, GENIAL!!!!!






