Nutricion Ortomolecular en estado puro
¿Qué fue primero? ¿la gallina o el huevo?... Esta frase se ha convertido en eslogan de cualquier situación en la que, dependiente de dos vertientes o fundamentos, no se puede afirmar con rotundidad cual de ellos precede al otro. Por ejemplo, en la depresión nerviosa, en la ansiedad, en los miedos y el los desequilibrios emocionales en general,¿qué fue primero? ¿el desajuste en la bioquímica cerebral o los factores externos (circunstancias de la vida) lo que desencadenaron el problema?... En la última década he escuchado y leído a diferentes profesionales de la salud mental y de la salud en general defender con afán una de las dos posiciones.
Algunos terapeutas señalan, en ocasiones con demasiada frivolidad, que todo depende de la manera en que uno se toma la vida, de la manera en que se enfrenta a las situaciones angustiosas, de sus mecanismos de protección emocional, y que tan solo con un cambio de pensamiento o de “visión de la vida” se pueden solucionar los sentimientos y emociones negativas que causan el sufrimiento. Por otro lado, investigadores y clínicos de la psique y su bioquímica demuestran con argumentos científicos de peso que el desequilibrio en ciertos neurotransmisores y las enzimas que los sustentan puede ser causa más que suficiente para que se desencadene cualquiera de los trastornos mencionados.La pregunta subsiste ¿qué fue primero?... Lo cierto es que para aquellos que vemos al ser humano como una unidad, que no debe ser “loncheada” o dividida en porciones, que pensamos que la interrelación entre mente y cuerpo es irreductible, la pregunta debería plantearse de otra manera: ¿por qué existen los médicos del cuerpo y los médicos de la mente? Como afirmó Platón “uno de los grandes errores de la medicina ha sido tener médicos para el alma y médicos para el cuerpo, aunque los dos aspectos no pueden separarse”. Soy consciente de que plantear semejante cuestión puede parecer un tanto soberbio, ya que supone poner en duda muchos de los pilares que sostienen la actual medicina especializada.
El doctor Seignalet reconoció en su obra “La Alimentación la Tercera Medicina” lo siguiente: ¿Cómo puede ser, con los importantes progresos realizados en numerosas ciencias, que seamos todavía incapaces de solucionar el mecanismo de tantas enfermedades? Y una respuesta probable es la siguiente: La creciente complejidad de la medicina ha llevado a la mayor parte de clínicos e investigadores de alto nivel a una especialización cada vez más estrecha. Por tanto, no conocen más que algunas facetas de un estado patológico, pero no las otras. Esta visión parcial les impide llegar a una concepción global del problema” Este congreso tiene como objetivo presentar una estrategia terapéutica que no separe mente y cuerpo.
Profesor Felipe Hernández - Presidente de A.E.N.T.O.C
por cierto acaba de salir el libro de mi buen amigo y compañero Felipe Hernandez "Comer si da la felicidad".





